Sin persecuciones por el pasillo, sin arañazos y sin que tu gato te mire como si le llevaras al paredón
Toca vacuna, revisión o le has visto algo raro.
Sacas el transportín del armario y, antes de que te des cuenta, tu gato ya ha desaparecido debajo de la cama.
Ni siquiera hace falta abrirlo: con verlo ya sabe lo que viene.
Y empieza la operación rescate.
⚠️ El transportín solo sale del armario justo antes de algo desagradable.
⚠️ Se queda guardado con el olor del miedo de la última visita al veterinario.
⚠️ Y en el idioma del gato, ese olor dice clarísimo: «aquí pasó algo malo».
Necesitas que quiera entrar.
Los gatos se comunican sobre todo a través del olor. Cuando entiendes eso, el transportín deja de ser el trasto que desata la guerra y se convierte en un rincón más de su casa: un sitio conocido y seguro.
Con el taller Transportín sin dramas sabrás:
Por internet hay mil trucos para meter a un gato en el transportín: la toalla, pillarle desprevenido, meterlo de culo… “Funcionan” una vez, y la siguiente es peor.
Porque no tienen en cuenta cómo funciona un gato.
En este taller tienes un método pensado desde el comportamiento felino y las necesidades del gato, paso a paso y a su ritmo, para aplicarlo en casa sin complicarte la vida.
Especialista en comportamiento y nutrición felina.
Vivo con 8 gatos, he sido casa de acogida de gatos enfermos, mayores y cachorros… y he hecho más viajes al veterinario de los que puedo contar.
Así que sé muy bien lo que es empezar el día con una persecución por el pasillo y llegar a la consulta con el corazón a mil.
Y sé también lo que cambia cuando el transportín deja de ser el trasto que sale del armario el día del veterinario y pasa a ser un rincón más de casa. En la mía, así lo tienen mis gatos.
En este taller te cuento cómo lo hago yo, hablando el idioma del gato, para que tú también puedas hacerlo.
Porque tú ya haces todo lo que puedes, pero cada visita empieza con una pelea. Y esto lo puedes cambiar desde casa, a tu ritmo y al suyo.